miércoles, 8 de junio de 2011
Parecía un día normal ...
Un día cualquiera ... salgo del instituto y me dispongo a ir caminando al bar de mi madre junto con dos muy buenas amigas. Derepente, lo rutinario cambió. Abrí la puerta chirriante del local, deje la mochila cargada en el suelo y mire hacia la mesa de mi derecha donde se encontraba mi madre, mi abuela, un amigo de estas y ... no no no, no me lo podía creer ¿cómo era posible? había un chico, un chico guapísimo, me sonrió eufórico y nuestras miradas se compaginaron a la perfección. Ese día por la mañana algo me decía que tenía que ir coqueta y así, coquetísima fui, llevaba una falda marrón más bien cortita, junto con una camisa blanca con encajes en el escote, mientras que el sin algún esfuerzo estaba tan tan lindo. Cientos de miradas de complicidad, cariño, deseo y secretos fueron los protagonistas en aquella conversación. Después de todo aquello, ya no sé como mirarle todas las mañanas sin disimular aquello que tanto significo para mí.
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*Grandes sonrisas*