
Era la típica amiga simpatica, y me pidio un favor, y así fue, empezo a trabajar con mi madre. Las miradas intensas cada vez que me pasaba por alli eran tan profundas, los besos apresurados en el hombro, las sonrisas y las risas, las peleas, los te quieros. Todo ello llevo a que me gustara muchisimo más y no pudiera aguantar las ganas de besarlo, las mismas ganas que tenía él. Al día siguiente él ya no estaba con la novia, no se si me tenía que alegrar como el lo estaba o tendría que guardar algo de luto, decidí dejarlo estar, no dije nada.
Al día siguiente lo volvi a ver, si ayer las miradas eran intensas las de ese día fueron aún más. Salio de trabajar, y yo esperaba impaciente a que el se quitara el uniforme para disponerme a salir justo un minuto antes que el, para que mi madre no se percatara de lo que se movia lejos de aquel local. Salimos, lo llame y nos besamos detrás de su coche, tenemos que escondernos, nadie puede saber que nos queremos. Es algo muy emocionante, y a la vez un tanto complicado, es un amor en secreto que corre a voces en la intimidad ...





bien una historia conmovedora y maravillosa llebna de amor, pasion y sentimientos encontrados... creo que quien pueda presumir de una historia como esa puede presumirque ha conseguido su felicidad o no?
ResponderEliminarTal vez sí, o tal vez no. El hecho de tener que esconderse es algo que aveces complica las cosas. Es mi hecho real, y vivo en una isla de 268 km², y 11.000 habitantes a los que le gusta mucho hablar, es complicado.
ResponderEliminarBuena historia.
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