Está mañana desperté desnuda en mi cama, mire hacia mi derecha y me percaté del hueco vacío, que se hallaba frío y tenebroso al lado de mi almohada. Su voz anoche vino a congelar mis sábanas. El sonido de su boca escondida en el tiempo vino a susurrarme que me quería. Mis ojos cansados de mirar sin verlo creyeron que el horizonte me alejaba de su sonido y, mi corazón dolido empezó a derramar lágrimas, triste porque el sentimiento no puede comprender que, tiene que dormirse en una cama fría lejos del calor que le alentaba.





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*Grandes sonrisas*