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miércoles, 2 de mayo de 2012

"Te he echado de menos"


Esta mañana desperté desnudo en mi cama, miré hacia mi derecha y durante un eterno espacio de tiempo me quedé así, inmóvil, quieto, exhausto. Anoche Morfeo me regaló un sueño, volví a presenciar casi como la primera vez el segundo más bonito de toda mi vida. Su voz en formato susurro volvió cargada del sentimiento de aquellas palabras y avivó más si quiera el recuerdo. Su voz es la que me da vida, su voz la que cada noche se enreda en mis sabanas.
La conocí tal seis de agosto, lo recuerdo como si fuera ayer. Sofía era la prima de mi mejor amiga, tenía unos largos cabellos rubios rizados y siempre dejaba que el viento lo enredara en su danza, su piel era blanca y tenue lo que hacía que sus grandes ojos verdes resaltaran de entre su rostro como dos faros a lo lejos en la oscuridad, poseía una capacidad innata para relacionarse con la gente, le caía bien a todo el mundo, era simpática, extrovertida, alegre, optimista, inteligente, lo tenía absolutamente todo, su vida era ejemplar y completamente envidiable, todo era aparentemente perfecto y digo aparentemente porque no es oro todo lo que reluce, detrás todas sus sonrisas y tanta alegría que tenía a regalar era una chica con millones de inseguridades en su vida, desde muy chiquitita tuvo que aprender a ser independiente, sus padres trabajaban mucho y aunque les hubiera gustado darle todo el amor que se merecía nunca tuvieron tiempo suficiente. Saltó miles de obstáculos a solas con todo el mundo en su contra.
Desde la primera toma de contacto mis ojos se fijaron en los de ella, el sol de la mañana de verano le daba de frente en la cara y la luz eliminaba los apenas defectos que se podían apreciar, la linda curva de su boca dejó espacio a sus blancos dientes mostrándome la sonrisa más bonita que jamás pude ver, ella era perfecta desde el primer momento y así me lo corroboró cada día de mi vida. No resultó nada difícil enamorarme de ella, el problema fue  disimular la oscuridad que rodeaba mi vida para que ella no se viera victima de mi tristeza, pues yo al contrario de Sofía no afrontaba las cosas con tanta valentía y la reciente separación de mis padres había marcado un antes y un después en mis días de niño.
Pasé mis diecisiete y dieciocho cumpleaños a su lado, éramos absolutamente inseparables y a pesar de haber tenido miles de discusiones por segundo, los momentos buenos superaban siempre con creces los malos ratos, hasta que después de mucho tiempo con noches en llantos y días sin hablar decidimos cortar por lo sano el sufrimiento que se hallaba en nuestros corazones al no ser completamente compatibles en algunos momentos de nuestro día a día y a pesar que aún nos amábamos locamente era la mejor solución que podíamos haber tomado.
Pasaron muchas chicas en mi vida, pero ya de ninguna recuerdo su cara, ni el sentimiento que me aferraba a ellas, por suerte o por desgracia Sofía siempre estaba presente en cada una de mis relaciones, de repente encontraba gestos, maneras, miradas que se me habían contagiado de ella y estaban componiendo mi vida y mi forma de ser. A todas les regalaba el mismo perfume que ella solía utilizar, seguía llorando por las noches y a veces me veía envuelto en la pesadilla de que nunca más volvería a ser feliz con otra persona que no fuera Sofía y mira que hubo mujeres maravillosas en mi vida, mujeres que me dieron todo, incluso más de lo que tenían por hacerme feliz, pero nunca era suficiente para disipar el recuerdo que se me había grabado del definitivo amor de mi vida. Costó aprender a vivir sin necesitarla porque siempre una parte de mi suplicaba su aliento a deshoras, como quien pide un tentempié, se va a la despensa, come algo y se sacia, pero es que yo nunca tenía lo que reclamaba a mi lado y el acumulo de impotencia de quererla y no poder tenerla crecía día tras día.
Mi vida se vio desmoronada, no podía ser feliz con nadie, echaba la vista atrás y el último recuerdo que me venía a la mente de los momentos indiscutiblemente especiales eran de cuando estaba junto a ella. Ya habían pasado catorce largos años desde entonces pero la seguía echando de menos, era evidente y es que a pesar de haberme acostumbrado a vivir solo era prácticamente imposible adaptarse a un mundo en el cual nadie excepto el recuerdo de ese amor de adolescencia hacía que se mantuvieran vivas las esperanzas de volver a creer en el amor.
Las nubes grises del cielo predecían lluvia, todo apuntaba a un nefasto día metido en casa viendo la televisión, vamos, un día como otro cualquiera igual de aburrido. Mientras me fumaba el habitual cigarrillo mañanero me miré en el espejo del baño, el pelo estaba en su sitio, mi cara apagada para no variar y las habituales ojeras mías ahí intactas como de costumbre, me lavé la cara cuidadosamente dejando ver con más claridad el daño que los años estaban haciendo tan deprisa en mi rostro. El día no dejaba lugar a esperar que fuera especial. A lo largo del pasillo había desparramada ropa, en el suelo de mi cuarto había tirado un sujetador de encaje azul cielo y unas braguitas a juego, era totalmente evidente, no había dormido solo. Una muchacha de pelo castaño oscuro había pasado la noche entre mis sábanas. Ni con tres manos contaba las mujeres que habían pasado por mi cama en el último año recién estrenado, todas diferentes, unas bajas, otras altas, rubias, pelirrojas, morenas, españolas, alemanas… Lo curioso de todo esto es que seguro que pensareis que soy todo un triunfador en eso del ligoteo y no os equivocáis, es cierto. Al principio era como un hobby, conocía a una mujer, me acostaba con ella y tan fácil como venía se tenía que ir, era un alma libre y así me gustaba hacerlo saber. Cuando regresé a la habitación la mujer ya no estaba, la busqué en el salón, en el vestidor, regresé al baño y nada. Un intenso olor a café recién hecho se dejaba notar desde la lejanía, bajé las extensas escaleras de la casa hasta llegar a la cocina y encima de la mesa estaba el azucarero, una cuchara y mi pequeña taza de color pistacho junto con dos de mis galletitas, miré extrañado la situación, normalmente no se iban así sin despedirse, pero no le presté más atención que la oportuna en aquel momento. Aprovechando ya la ocasión me senté en la silla y pegué un sorbo al café. Cuando levante la mirada del fondo de la taza mi mente se fue a las nubes dejando mis ojos clavados en el portillo de la puerta, logré bajar de ese estado de hipnosis cuando la típica canción de movistar sonó, provenía de un bolso que estaba colgado en el perchero de la entrada, era el bolso de la chica. Me levanté de la silla para disponerme a coger lo antes posible el teléfono móvil con el fin de poder localizarla a través de quien la estuviera llamando. Era ella, su voz chillona corrió por mis oídos; “Sí, hola soy Blanca te llamo desde una cabina, se ve que me he dejado el bolso en tu casa. ¿Te ha gustado el café?” me dijo. El café estaba muy fuerte, pero bueno, no se lo dije y me ofrecí caballeroso a ir a llevarle el bolso. Me dejó la dirección de su casa, la reconocía, pasaba todos los días por esa calle antes de ir al trabajo por las mañanas. Me vestí con lo primero que pillé en el armario y salí para coger el coche, cinco manzanas me separaban de la casa de aquella muchacha. Cuando hube llegado miré el edificio de arriba abajo, tenía unos cinco pisos y se notaba que era una edificación nueva. Subí hasta el tercero A, toqué el detonante timbre de la derecha de la puerta y en un santiamén me abrió. Me recibió con una amplia sonrisa, tenía el pelo reburujado y recogido aunque seguía igual de bien pintada que la noche anterior. Antes de entregarle el bolso me dio dos eufóricos besos

en la mejilla y empezó a hablar avivadamente disculpándose, me tomó de la mano y me entró sin preguntarme. La casa estaba patas arriba y se notaba que estaba de mudanza, había cajas por todos lados y piezas de muebles envueltos en papel de burbujas por el suelo. Terminó de hablar de cómo había llegado hasta allí y presencié un silencio mientras ella se daba cuenta de que no me había enterado de nada a lo que reaccionó rápidamente para continuar hablando cuando de repente oí el chirrido de la puerta situada a mi espalda, en un impulso natural me giré para ver lo que pasaba. Metro sesenta y cinco, piernas largas, pelo suelto y rizado y un suéter de punto, una mujer estaba de espaldas a nosotros y sujetaba una pesada caja entre las manos intentando sacarla de la habitación estratégicamente para que pudiera caber por la puerta. “¿Necesita ayuda?”, me ofrecí. Dejé el bolso encima de un par de cajas amontonadas y caminé hacia la señorita con fin de ayudarla. Sostuve la caja con las dos manos, levanté la mirada y a medida que subían mis ojos podía ver una sonrisa sonrojada en la cara de aquella muchacha. Avancé mirándola hasta que llegué a su cabello, el brillo de su piel, el verde resplandor de sus ojos, el rubio de su pelo y la curva de su boca. ¡Era ella! Un silencio absoluto inundó la habitación durante prácticamente los dos minutos más largos de toda mi existencia, mis ojos se clavaron en los de ella sin apenas parpadeos, las pupilas de sus ojos se dilataban, su rostro por si dudaba que fuera posible perdió color, sus manos colgaban de su cuerpo inertes y yo no sé ni cómo logré sujetar aquella caja cuando mi corazón y el mundo se habían detenido para mí. No bastó decir nada en ese momento, las palabras estaban demás, con aquellas miradas nos decíamos todo. Noté en sus ojos el mismo brillo de cuando me solía mirar. La joven morena hablaba sin surtir efecto en nuestros oídos; “¿os conocéis? Toda mi vida había girado en torno a ese preciso momento, el momento de volver a encontrarla, teníamos tantas cosas de que hablar, narrar catorce años de su ausencia, que fue de mí, de mi vida, mi familia, mi trabajo, si viajé, si tuve novias, si no y de ella más de lo mismo. La verdad es que no importó mucho, todo eran habladurías, ella estaba ahí enfrente mía, y el mundo de mi alrededor había desapararecido completamente. Llevé la caja hasta el suelo para tener las manos libres, acaricié su rostro con mis dedos sin aun creer que ella fuera real, mi subconsciente podría haber estado engañándome porque es que había soñado tantas veces con ese momento que hubiera sido normal discrepar completamente de la credibilidad de aquella situación. Sin mediar palabra la besé en los labios y experimenté de nuevo aquel sentimiento oxidado que andaba dentro de mí. Fue la sensación más bonita jamás experimentada. Antes de que mi sistema nervioso volviese a su correcto funcionamiento y mientras la seguía acariciando ella consiguió un aliento que la dejó susurrar las palabras con más sentimiento que he escuchado en toda mi vida; “te he echado de menos”.


22 comentarios:

  1. Ni adrede Aroa, increible :$ Puuff de verdaad acabo de recordar tantas cosas sabes? Puuff que va luego te llamo ...

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    1. A unos les gusta hacerlo con la luz apagada y a otros con la luz encendida, pero nadie tiene por qué declararse iluminista o tenebrista. Hay quien prefiere dejarse alguna prenda de ropa puesta, pero eso no le convierte en indumentarista. No es necesario tampoco identificarse como nocturnista (que sólo lo hace por la noche) o como verticalista (quien prefiere hacerlo siempre de pie, con un punto de apoyo en el fregadero de la cocina).
      Lo que cada uno haga de cintura para abajo no tiene por qué definirle de cintura para arriba, no se convierte en su forma de ser ni le obliga a aceptar la etiqueta correspondiente distribuida por las autoridades.
      Aún recuerdo las lecturas de Foucault, aquellos tomos de la Historia de la sexualidad, a veces arbitrario y tramposo, pero a veces interesante. La invención de la homosexualidad (no como práctica, sino como categoría) sería una forma de control social. Para el orden burgués, el sexo puede ser amenazador, por eso hay que disciplinarlo y reglamentarlo, hay que inventar la sexualidad.
      A ver, Borja, los homosexuales, identifíquense, que levanten la mano y los apunto en esta lista. Los heterosexuales a este lado; los homosexuales, aquí. Las felatómanas también, de una en una, desfilando, que se pongan detrás de los onanistas, pero dejando un sitio para los que sodomizan mujeres y los polígamos, que no se nos desmarquen. ¡No me formen grupos! De uno en uno y con el carnet sexual en la boca.
      Y usted, Borja, ¿qué es lo que dice que hace? ¡Menuda cochinada! Eso es bastante extraño, Borja, eso es muy feo: usted va a ser perverso polimorfo, mire, aquí lo pone, así que espabile.
      ¿Para qué salir del armario si luego hay que meterse en camisas de once varas?
      ¿No es sospechoso que las autoridades, la prensa, los sindicatos y todas las personas de orden apoyen, como un solo hombre, el Día del Orgullo Gay? ¿A ti no te da que pensar, Borja? A mí sí. ¿No te parece raro que los políticos y la prensa se apunten en primera fila? ¿Cuánto falta para que haya en El Corte Inglés un Especial Día del Orgullo, como las rebajas de primavera o el día de la madre?
      ¿Es posible exigir también libertad para no ser homosexual? Es decir: para acostarte con quien te dé la gana sin que eso te obligue a ser homosexual.
      Ni heterosexual. Ni bisexual. Hacer lo que sea, o todo, y no tener que ser nada. Sexo no regulado por el orden social, sexo libre, perturbador y, si se puede, frecuente.
      Todo esto lo hablábamos ayer, con los colegas, después de que alguien dijera, sin poder disimular cierto prurito de satisfacción enrollada:
      –Estuve en San Isidro,en la fiesta.
      –Toma, como medio Hierro, incluidos los taxistas que oyen la COPE.
      Porque al final daba la impresión de que en realidad lo único que se celebraba era la amplitud de miras, el buen rollo, la modernidad y en general el enrollismo de los que iban. Un desahogo autocomplaciente: qué enrollados somos, qué molones.
      Cuando oigo en un telediario hablar de “la fiesta de la libertad“, me echo a temblar. Desconfío. ¿A ti no te pasa?

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  2. Aroa!!!! Preciosísimo! Me encanta!!! Tienes un gran futuro....Mis sentimientos a flor de piel...lindo!

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  3. Por qué has censurado los comentarios, loca? Nunca te he entendido!

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  4. Te pido perdon por ser demasiado sincero Aroa. Imaginaba que te sentaria mal al contarte lo que hacia pensando en ti. Soy un gilipollas y ojala algun dia tuviera el coraje para decirte lo que te dije pero cara a cara. Lo siento muchsisimo, no te merecias eso. Estoy en un ciclo y conozco a una de tus amigas.

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  5. Anónimo no pidas perdón, simplemente díselo mirándola a los ojos! Yo te animo a que te sinceres... además ya le estás dando pistas y seguro que pronto sabrá quien eres. No eres un gilipollas, eres un chico enamorado que se ha desahogado al leer las cosas tan bonitas que nos escribe Aroa. Besitos!

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  6. Maluni, yo realmente no se como entrarle a Aroa. He estado con mujeres de mi edad, pero el deseo que siento por Aroa es algo bestial. Yo no quiero cepillármela y punto. Estoy muy pillado, enamorado o lo que sea, pero cada vez que la veo…”me pongo malo”. Tengo unas erecciones terribles y no puedo disimularlas (se me nota demasiado, pues tengo un tamaño considerable de eso). No se si me entiendes, por ella siento amor y deseo sexual. No me atrevo a hacer el ridículo delante de ella. Para muchos es un problema tenerla pequeña. A mi me sucede lo contrario y lo paso mal. No quiero ser chulo, pero las mujeres me consideran interesante. Con las mujeres de diecinueve-veinte me controlo, pero con Aroa. Me mira y ya me armo enseguida.

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    1. Qué bruto eres! Yo creo que la asustas si vas por ahí... Aroa vas a tener que moderar los mensajes!!! Esto se pone muy picante! jajaja Me ha sacado una sonrisilla para animar el día! jajaja Que bueno!

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  7. A ver, alma de cantaro, pero que a mi me da igual que te la casques pensando en mi, no me vengas con estas burradas, que me estás dando miedo, y mucho. Igual si me dices quien eres, o me das pistas(empezando por tu edad y qué ciclo y qué amiga) pues quizás podrías pasar un pequeño reconocimiento a ver si podemos llegar a conocernos mejor, pero sin tus erecciones, gracias.
    Por otra parte me gustaría que no emborronaras esta bonita entrada que he escrito para alguien especial, y que francamente estás arruinando. Tengo FB, Tuenti, Twitter, etc sólo agregame o sigueme en alguno de ellos y podremos ver que pasa. :)
    Gracias, pero esto no supone un alago precisamente.

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    1. Pues tienes razón, Aroa, soy un alma de cantaro y un gilipollas que puedo arruinar esta excelente entrada. Es verdad que la puedo asustar, Maluni, y no he sido un bruto, sino un animal siendo otra vez demasiado sincero expresando mis sentimientos. Ya no ensuciare mas tu precioso blog, Aroa. Te pido otra vez perdon y estoy de nuevo avergonzado. Recibe un beso, Maluni y gracias por tu apoyo.

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    2. Yo creo, ahora bromas a parte, que has hablado muy bien. Creo que el chico está un poco despistado y no es consciente de lo que dice. Ahora sí te animo a borrar todos los mensajes y empezar de cero con esta entrada. Sobre todo porque es preciosa y no debe ensuciarse con tantas tonterias, incluidas las mias!!! ;-)

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  8. Esme/Akisha/M.á/Moco /Vamos mejor amiga de la susodicha.18 de mayo de 2012, 18:40

    A ver pajero de mi alma, como te lo explico. Hay una cosita llamada porno, muy bonita que se usa para pajearse, justo para eso. Que si, que la niña está mu buena, no te digo que no. Pero que igual si yo por mi misma averiguo quien eres te corto los huevitos esos que debes de tener, porque si, parece una mujer pero tiene 16 y al que se ponga con "acositos" y pajerías le doy unas buenas hostias. Espero haberlo dejado clarito ;)
    Ah y al que dejó el comentario censurado ya., vas a curarle la homosexualidad a tu puta madre madre bonito. Que yo soy bollera y a mucha honra y si, bollera comecoños como te de la gana, pero tú fijo que eres un puto reprimido que mata animales y se la casca con pornografía infantil, así que al psiquiatrico que estarías mejor ;)

    Bueno, besis a todos/as y que os frunjan dulcemente

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    1. Tienes razon Akisha. Tengo diecinueve años. Pido perdon si parece un acoso. Yo no he hablado nada de homosexuales. Valoro mucho a la gente valiente como tu que sale del armario. Soy un payaso, pero ni mato animales ni me la casco con pornografia infantil.

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    2. Una voz de la esperanza desde el Obispado de Tenerife18 de mayo de 2012, 22:04

      Para lesbianas como tú, estimada Esme/Akisha/M.á/Moco "es posible la esperanza". El Obispado de Alcalá de Henares ha colgado en su página web (www.obispadoalcala.org) una guía con lecturas y consejos para curar tu enfermedad. "La comprensión e identificación de la orientación sexual de una persona puede cambiar en el transcurso de la vida; es posible la esperanza. Así pues, si alguna persona desea un cambio o evolución, o quiere formarse sobre este tema informamos de los siguientes textos y recursos". El Obispado ofrece sus consejos "desde el más exquisito respeto a las personas". Para curarte lee la primera carta a los Corintios 6, 10: "¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos". O la primera carta a Timoteo, que vuelve a arremeter contra "los impúdicos y pervertidos". Juan Antonio Reig Pla también aconseja leer el Génesis y sus referencias a la destrucción de Sodoma por el pecado de sus habitantes. Para la lesbiana como tú que quiera hacer meditación, hay santos a los que seguir. Para meditar y orar te recomiendo algunos santos mártires de la castidad como "San Carlos Lwanga y compañeros, mártires de Uganda", que murieron quemados "a fuego lento" por "negarse en redondo" a "los deseos lujuriosos del monarca".
      El otro mártir que te recomiendo es "San Pelayo, el mártir de la castidad en el umbral de la juventud". "El califa se sintió atraído por su figura y, al no poder doblegar su virtud, lo hizo martirizar, a los catorce años de edad, el 26 de junio del año 925". Te doy ánimos para que te cures lo antes posible. ¡Tú puedes! Para cualquier duda, pregúntame o consulta nuestra página web:http://www.obispadodetenerife.es/MAIN/main.html.

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  9. Precioso blog, el relato me engancho

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  10. Y por supuesto que lo borro. ¿Porque no pruebas a decírmelo a la cara? o por tuenti que alomejor te es mas fácil.O aun mejor dedícate a tus cosas y no gastes tiempo en mí.

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    2. porque tengo mejores cosas que hacer que ir al chavelazo a la una el sábado para verte el careto.

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  12. Me llaman AKISHA y te atenderé gustosamente cuando vengas de visita a El Hierro. Soy Vidente y hace ya más de tres meses que en mi Tarot Amor ayudo a las personas a través de mi DON. Si tienes un problema, preocupación o temor en AMOR, TRABAJO, DINERO no dudes en escribirme. Mi Videncia hará que encuentres y clarifiques tu camino. Te ofrezco una consulta de Tarot clara y precisa, sin rodeos, tan solo te diré la verdad. En mi consulta siempre buscaremos el camino positivo y constructivo, para que puedas elegir el mejor destino para ti.
    En estas páginas pretendo entretenerte mientras comparto contigo mis pensamientos o conocimientos sobre el mundo del Tarot, La Videncia, La Astrología, La Sanación. Todo ello es una forma de vida. Una manera de comprender el mundo y a los seres vivos bajo el respeto y la maravillación de lo que somos y compartimos.
    Te doy las gracias de antemano por elegir dedicar una parte de tu tiempo en visitar mi pagina Web, espero que la encuentres interesante y que te aporte algo positivo.

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